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19 marzo, 2026Compartimos la contraportada de Heraldo de Aragón de la entrevista a Ana Pascual, anestesióloga en el Hospital Miguel Servet, investigadora en el grupo de Anestesia, Reanimación y Medicina Perioperatoria del IIS Aragón y profesora de la Universidad de Zaragoza
¿Ha tenido tiempo de descansar tras el congreso de la Sociedad Aragonesa de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor?
Poco, porque fue muy intenso, tras meses de preparación. Estamos contentos porque ha sido un gran éxito. Ponentes de otras comunidades han compartido su experiencia y ha sido también lugar de encuentro para los profesionales que trabajamos en Aragón. Y además en Boltaña, en el Pirineo.
¿Qué es Fiscal para usted?
Las raíces tiran mucho. Representa el lugar de descanso, desconexión… Los lazos familiares son importantes. Mis padres son de allí.
¿La especialidad de Anestesiología es mucho más que el trabajo en quirófano?
Sí. Es muy importante la medicina periooperatoria, preparar al paciente para que llegue en las condiciones más óptimas a la intervención. En el intraoperatorio, obviamente, somos los que garantizamos la seguridad al paciente; y muy importante también es el seguimiento más allá del hospital.
¿Qué aporta la inteligencia artificial a la cirugía?
En nuestro caso, los sistemas de monitorización del dolor, de la profundidad anestésica, están basados ya en algoritmos de inteligencia artificial. También nos va a servir para poder predecir y planificar si el paciente va a necesitar más cuidados o una cama de críticos para el postoperatorio.
¿También va a ayudar a humanizar la consulta?
Así es. Parece que el ordenador se interpone siempre entre el enfermo y el médico y la inteligencia artificial nos va a permitir tener más tiempo para mirarlo a la cara, poder explorarlo y realizar un diagnóstico y un tratamiento.
Y esto es fundamental.
Por supuesto. El contacto con el paciente nos dice mucho de la enfermedad y del estado en el que se encuentra antes de la operación. El famoso ojo clínico de los médicos es clave. Como profesora siempre les digo a los alumnos que hay que mirar al paciente a la cara, porque con el desarrollo de la tecnología a veces nos podemos llegar a disipar un poco.
¿El campo de la anestesia ha cambiado mucho?
La Anestesiología es una especialidad médica que se reconoció como tal en los años 40. El desarrollo ha sido brutal.
Es también profesora en la facultad donde estudió Medicina. ¿Cómo ha cambiado el grado en las últimas tres décadas?
Con el nuevo plan docente en la Universidad ha pasado de ser una asignatura optativa a obligatoria. Es fundamental la formación desde las aulas. Gracias al trabajo de los doctores Javier Martínez Ubieto y Sonia Ortega, también profesores, vamos a conseguir que llegue a todos los estudiantes, y que cuando ya sean médicos y se presenten al mir sepan qué es la Anestesiología. Puede aportar conocimientos muy prácticos para el médico general.
Está pendiente la reforma de los edificios de la Facultad.
Es un cambio muy necesario, sobre todo para desarrollar la simulación y enseñar al alumno a responder ante situaciones críticas.
Es además la primera mujer que se puso al frente de la Sociedad Aragonesa de Anestesiología.
Es muy importante organizarse y tener un buen apoyo familiar. Las mujeres tenemos que dar ejemplo a las futuras generaciones de médicos. En casa, como referente y ejemplo he tenido a mujeres muy trabajadoras, como fueron mi abuela y mi madre. Sin trabajo y formación no podemos avanzar.
¿Falta mucho por investigar?
Soy coinvestigadora principal del grupo de Anestesia y Medicina perioperatoria del Instituto Investigación Sanitaria de Aragón y colaboro en proyectos de investigación nacionales e internacionales. Las líneas de investigación están abiertas y hay mucho por hacer.
A pesar de su apretada agenda es también cooperante con la Fundación Bisturí Solidario en campañas quirúrgicas en África.
En mayo del año pasado estuvimos en Sierra Leona. Era algo que tenía pendiente, tenía muchísimas ganas de ir y ayudar.
Fueron más de 200 intervenciones quirúrgicas en una semana…
Sí. Fue una experiencia agotadora, pero muy gratificante y enriquecedora a nivel personal, aunque éramos conscientes de que esto solo fue un granito de arena.
¿Volvería a ser médica?
Es mi vocación, pero creo que, en función de nuestra responsabilidad, tenemos que negociar un estatuto marco propio.
Fuente: Heraldo de Aragón
Fotografía: Víctor Mateo




