
Los centros educativos de Aragón se coordinan frente al aumento de los TCA en adolescentes
16 febrero, 2026FUNDACIÓN BANCO SABADELL – XXI PREMIO A LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA 2026
17 febrero, 2026Compartimos esta entrevista de iSanidad a Ignacio Ochoa, presidente de la Sociedad Española de Sistemas Microfisiológicos y Organ-on-Chip (Sesmooc)
La Sociedad Española de Sistemas Microfisiológicos y Organ-on-Chip (Sesmooc) nace en octubre de 2025 con el objetivo de coordinar y fortalecer el ecosistema español de los sistemas microfisiológicos y las tecnologías Organ-on-Chip. A través de iniciativas formativas, foros científicos y acciones de divulgación, la sociedad tiene el objetivo de acelerar la adopción de estas tecnologías, mejorar la capacitación de los profesionales y dar visibilidad al trabajo que ya se está realizando en España.
Para conocer más sobre la nueva sociedad, iSanidad ha hablado con Ignacio Ochoa, presidente de Sesmooc, que ha profundizado en las líneas estratégicas de la sociedad, el estado actual de implantación de estas tecnologías, así como en las actividades que desarrollan para impulsarlas en el ámbito sanitario.
¿Qué objetivos y líneas estratégicas va a seguir la asociación durante su mandato?
El principal objetivo de Sesmooc es impulsar de forma activa el desarrollo científico, tecnológico y social de las tecnologías Organ-on-Chip y de los sistemas microfisiológicos. Con ello, la sociedad pretende fomentar la implementación de modelos fisiológicos avanzados como una alternativa sólida y ética a la experimentación animal, al tiempo que trabajamos para aumentar la concienciación a nivel político, regulatorio y social sobre los beneficios que ofrecen estas tecnologías.
Además, Sesmooc apuesta firmemente por la formación académica y profesional especializada en este ámbito y por la creación de espacios de encuentro, como congresos y eventos científicos, que faciliten el intercambio de conocimiento y la colaboración entre investigadores, industria y administraciones.
¿Cómo pueden ayudar la microfisiología y las tecnologías Organ-on-Chip al sistema sanitario y, en última instancia, al paciente?
La principal ventaja de estas tecnologías es que mejoran de forma muy significativa los estudios preclínicos, haciéndolos mucho más representativos de lo que realmente ocurre en los pacientes. Al reproducir con mayor fidelidad el microentorno de los tejidos humanos, podemos predecir mejor cómo va a responder un fármaco antes de llegar a los ensayos clínicos. Esto permite acortar los tiempos de desarrollo de nuevos medicamentos y, al mismo tiempo, reducir de manera notable los costes asociados.
Además, al trabajar con modelos que imitan de forma más realista la fisiología humana, estas plataformas nos permiten identificar nuevas dianas terapéuticas que antes no eran accesibles con los modelos tradicionales. Todo esto tiene un impacto directo en el paciente, ya que facilita el desarrollo de nuevos fármacos de forma más rápida y económica, algo clave también para la sostenibilidad del sistema sanitario nacional.
En determinados casos, se trata de una tecnología que requiere un número muy reducido de células, lo que hace posible desarrollar modelos específicos de paciente. Esto supone un avance muy importante hacia la medicina personalizada y abre nuevas oportunidades para el estudio de enfermedades raras o de patologías que hasta ahora no se podían investigar adecuadamente por la falta de modelos experimentales adecuados.
¿Qué grado de implementación tienen actualmente estas tecnologías en España y cómo afectarán al sector sanitario?
En España, algunos grupos llevamos trabajando en tecnologías Organ-on-Chipdesde hace más de 15 años. Sin embargo, su implantación a una escala más amplia es relativamente reciente y se ha intensificado especialmente en los últimos dos o tres años. Este crecimiento responde tanto a la madurez tecnológica como a un mayor interés por parte de la industria, las instituciones y los organismos reguladores.
De cara al futuro, estas tecnologías van a tener un impacto cada vez mayor en el sector sanitario, no solo en investigación, sino también en la forma en la que se desarrollan y evalúan nuevos tratamientos. Su incorporación progresiva contribuirá a un sistema sanitario más innovador, eficiente y centrado en el paciente.
¿Cuáles son las principales líneas de investigación en la actualidad en lo que tiene que ver con sistemas microfisiológicos y organ-on-chip? ¿Podría hablarnos de algún proyecto en el que estén implicados desde Sesmooc?
Los sistemas microfisiológicos y los dispositivos Organ-on-Chip tienen la capacidad de replicar prácticamente cualquier tipo de tejido o enfermedad, lo que los convierte en herramientas muy versátiles. En la actualidad, su uso está especialmente extendido en el ámbito de la toxicología, donde se emplean para estudiar posibles efectos adversos de fármacos utilizando modelos de órganos clave como el hígado, el riñón o el corazón.
Otra línea de investigación de enorme relevancia es la relacionada con la microbiota. Órganos como la piel y el intestino están siendo objeto de numerosos estudios debido al papel cada vez más importante que desempeña la microbiota en la salud y en la enfermedad. En este contexto, estos modelos resultan especialmente valiosos, ya que la microbiota humana difiere de forma muy significativa de la de los animales de experimentación. Por ello, contar con modelos preclínicos que reproduzcan fielmente las interacciones entre tejidos humanos y su microbiota es fundamental para obtener resultados más representativos y trasladables al paciente.
Además, otras enfermedades complejas como el cáncer o las patologías neurodegenerativas también son foco de múltiples proyectos que utilizan tecnologías Organ-on-Chip, ya que permiten estudiar mecanismos de la enfermedad y respuestas a tratamientos en entornos mucho más controlados y cercanos a la fisiología humana.
Un aspecto especialmente destacable de estas tecnologías es la posibilidad de combinar o acoplar varios modelos de órganos en un mismo sistema. A esta integración se la denomina Body-on-Chip, y permite estudiar la interacción entre distintos órganos, reproduciendo respuestas multiorgánicas frente a enfermedades o tratamientos. Estos modelos, aunque más complejos, representan un paso clave hacia una comprensión más global y realista del funcionamiento del organismo humano.
Sesmooc, como sociedad científica, no desarrolla ni lidera proyectos de investigación concretos, ya que su papel no es el de un grupo investigador en sí mismo. Sin embargo, la sociedad actúa como un punto de encuentro y de coordinación para investigadores, tecnólogos y profesionales que sí están llevando a cabo proyectos muy relevantes en este ámbito.
En ese sentido, todos los ejemplos que hemos mencionado anteriormente son líneas de trabajo en las que participan activamente miembros de Sesmooc desde sus respectivos centros de investigación, universidades, hospitales y empresas. La labor de la sociedad es precisamente dar visibilidad a estos proyectos, fomentar la colaboración entre distintos actores y crear un marco común para el intercambio de conocimiento, la formación y la transferencia tecnológica.
Desde el ámbito formativo, ¿qué iniciativas impulsan para potenciar la formación de los profesionales sanitarios respecto a las áreas de las que se ocupan? ¿En qué punto cree que está la capacitación de los profesionales en este sentido?
La formación es uno de los pilares fundamentales de Sesmooc y estamos profundamente comprometidos con impulsar iniciativas que ayuden a capacitar a los profesionales sanitarios y científicos en el ámbito de los sistemas microfisiológicos y las tecnologías Organ-on-Chip. Aunque se trata de un campo relativamente reciente, creemos que es clave acompañar su desarrollo con una oferta formativa sólida y de calidad.
En estos primeros meses de actividad, hemos organizado un congreso nacional en el que se han compartido experiencias, proyectos, capacidades tecnológicas, equipamientos e ideas entre investigadores, profesionales sanitarios e industria. Este encuentro ha sido un primer paso muy importante para crear comunidad y poner en común el estado real de la tecnología en España.
Además, de forma paralela al congreso, se organizó el primer curso práctico sobre esta tecnología, coorganizado por Sesmooc y la Unidad de Apoyo Preclínico Aragón del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón, que forma parte del hub de organoides de la Plataforma del Instituto de Salud Carlos III de Biomodelos y Biobancos. Este tipo de formación práctica es esencial para que los profesionales más jóvenes puedan perder el miedo a usar esta tecnología y adquirir competencias reales y aplicables en el corto plazo.
De cara a los próximos meses, comenzaremos una ronda de webinars con ponentes de primer nivel internacional. Estos seminarios online permitirán a nuestros socios mantenerse al día de las últimas tecnologías y modelos que se están desarrollando en los laboratorios más punteros del mundo.
En cuanto al nivel de capacitación actual, todavía existe un margen importante de mejora. Aunque hay profesionales muy bien formados y grupos con amplia experiencia, el acceso a una formación estructurada y acreditable sigue siendo limitado. Por ello, desde Sesmooc estamos trabajando en reforzar nuestras acciones formativas y en el desarrollo de iniciativas como microcredenciales o, a medio plazo, incluso un máster especializado, que permita a los profesionales acreditar su formación a través de una entidad reconocida y de prestigio.
Quizá los organoides sean uno de los principales avances en su ámbito. ¿Cómo pueden cambiar el paradigma de la investigación y qué avances se están dando?
Los organoides son una herramienta fundamental y claramente complementaria a los sistemas microfisiológicos. De hecho, la combinación de ambas tecnologías está dando lugar a modelos mucho más avanzados y fisiológicamente relevantes. Los organoides permiten reproducir con gran fidelidad la respuesta celular de los tejidos y, en muchos casos, se ha demostrado que simulan muy bien lo que ocurre en los pacientes.
Sin embargo, los organoides tradicionales suelen presentarse como estructuras esféricas cerradas, lo que dificulta el acceso a factores clave como los nutrientes, los fármacos o incluso la luz en determinados estudios. Es aquí donde los sistemas microfisiológicos y los dispositivos microfluídicos aportan un valor añadido muy importante.
Al integrar las células que componen los organoides en dispositivos microfluídicos y organizarlas de una forma más ordenada, es posible hacer circular líquidos por la parte superior e inferior de estos modelos. Esto permite simular de manera mucho más realista las condiciones fisiológicas de órganos, como el pulmón, el riñón o el intestino, donde el flujo y la polaridad celular son esenciales.
La combinación de ambas aproximaciones está ofreciendo resultados muy prometedores, ya que aprovecha lo mejor de los dos mundos: la complejidad biológica de los organoides y el control, la reproducibilidad y la fisiología que aportan los sistemas Organ-on-Chip.
Fuente: iSanidad




