
Cádiz recibe este jueves a 300 inscritos en el mayor encuentro de gestores de investigación en salud del país
1 octubre, 2026
España retrasa la maternidad seis años mientras la fertilidad cae a la mitad a partir de los 40
6 octubre, 2026Las becas han impulsado la movilidad de jóvenes científicos y detrás de muchas de ellas hay trayectorias que hoy forman parte de la investigación de referencia en la comunidad autónoma
Fundación CAI y la Universidad de Zaragoza conmemoran el 40º aniversario de las Becas CAI-Unizar de estancias de investigación, un programa que durante cuatro décadas ha apoyado a jóvenes investigadores vinculados a Aragón. Estas ayudas han facilitado su movilidad, formación y colaboración con centros de referencia nacionales e internacionales, contribuyendo al avance del conocimiento y al desarrollo del talento investigador.
Lo que comenzó en 1986 con el programa Europa nació de una idea tan sencilla como ambiciosa: permitir quejóvenes investigadores salieran de su entorno habitual para aprender, colaborar y conectar con otros centros, acceder a nuevas metodologías y construir redes científicas en el exterior. Cuatro décadas después, aquella iniciativa es hoy una historia colectiva en la que la investigación avanza en laboratorios, hospitales, archivos, aulas, campos experimentales y centros tecnológicos de numerosos países. Porque la investigación también avanza cuando cruza una frontera.
La rectora de la Universidad de Zaragoza, Rosa Bolea, resume así el impacto acumulado durante estos años: «Cuatro décadas después del inicio del programa Europa, muchos de quienes disfrutaron de estas becas lideran hoy investigaciones de vanguardia. Sus trayectorias demuestran que apostar por la movilidad internacional es apostar por el talento investigador».
Los nombres ayudan a medir el alcance de aquella apuesta. Entre quienes han recibido estas ayudas figuran investigadores como Conchita Gimeno, reconocida en 2017 como una de las 12 mejores químicas del mundo; Carlos Martín Montañés, que trabaja en el desarrollo de una vacuna contra la tuberculosis en el Instituto de Investigación Sanitaria (IIS Aragón); el paleontólogo Ignacio Canudo; la química Pilar Cea; la investigadora en Mecánica de Fluidos Pilar Brufau; o especialistas como José Ignacio Peña, Silvia Hervás Raluy, Ana Cenarro Lagunas y Javier López Sánchez. Son solo algunos ejemplos de un programa que continúa renovándose.
Casi 900.000€ de inversión y 577 becas desde 2016
Entre 2016 y 2025, las tres convocatorias anuales del programa han recibido 809 solicitudes y se han concedido 577 becas, más del 70% de las peticiones, con una inversión superior a los 890.000 euros. Las ayudas, destinadas a doctorandos y jóvenes doctores, permiten realizar estancias de investigación de hasta tres meses y abarcan cinco grandes ámbitos: Ciencias Agrarias; Ingeniería y Tecnología; Ciencias Humanas y Sociales; Ciencias Básicas; y Ciencias Biomédicas. Pero detrás de esas cifras permanece la filosofía con la que nació el programa: conseguir que el conocimiento adquirido vaya mucho más allá de quien disfruta de la ayuda y termine revirtiendo en la sociedad.
Para el presidente de Fundación CAI, José Ramón Auría, «la investigación no solo debe ayudarnos a comprender mejor el porqué de las cosas. También debe potenciar la capacidad de los investigadores y los doctorandos, pensando que esa investigación ha de revertir en la sociedad y contribuir al progreso de la comunidad de la que somos herederos».
Salir para volver. Aprender fuera para fortalecer lo que se hace dentro. Esa ha sido una de las claves de estas becas de investigación. Cada estancia amplía el horizonte de un investigador, pero también incorpora nuevas técnicas, contactos y formas de trabajar al ecosistema científico aragonés.
Exposición de los 40 años
Cuatro décadas que ahora se han celebrado con la exposición 40 años impulsando conocimiento, que se ha podido ver hasta el 3 de octubre en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. La muestra convierte esa historia institucional en algo más cercano a través de los rostros, testimonios y recorridos personales de quienes encontraron en una beca un punto de partida para continuar investigando.
Sin embargo, estos 40 años no suponen un punto final, ya que el programa sigue vivo. La firma del convenio de becas de 2026 confirma la continuidad de una iniciativa que continúa permitiendo a jóvenes investigadores realizar estancias en otros centros y países. Cambian las generaciones, los destinos y las preguntas científicas, pero permanece la misma idea: abrir una puerta para que el conocimiento pueda viajar y conseguir que, cuando vuelva, Aragón abra nuevos caminos.
Fuente: El Periódico de Aragón




