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5 noviembre, 2026El equipo de la Unidad Clínica Multihospitalaria de Oncología Radioterápica de Aragón recibe el reconocimiento en el 44 Congreso Nacional de Senología por su experiencia entre 2015 y 2025
Un equipo del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza ha recibido un premio nacional por una década aplicando la radioterapia intraoperatoria (RIO) al cáncer de mama: una dosis única de radiación administrada en el mismo quirófano, sobre el lecho del tumor, antes de cerrar la incisión. El reconocimiento llega tras analizar el seguimiento de 1.222 mujeres tratadas entre 2015 y 2025, en su mayoría aragonesas mayores de 50 años con tumores precoces de bajo riesgo.
La comunicación premiada, titulada «Diez años de irradiación parcial de la mama adaptada al riesgo mediante radioterapia intraoperatoria», se presentó en el 44 Congreso de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria, celebrado en Málaga entre el 22 y el 24 de octubre. La defendió Arantxa Campos Bonel, oncóloga radioterápica del Servet y portavoz del trabajo. El estudio se enmarca en la Unidad Clínica Multihospitalaria de Oncología Radioterápica de Aragón (UCMORA), en la que participan Oncología Radioterápica, Radiofísica y Protección Radiológica, Cirugía General y Ginecología del propio hospital, junto con el grupo de Innovación Tecnológica en Cáncer del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón).
Qué es la radioterapia intraoperatoria y por qué cambia la experiencia
En el circuito clásico del cáncer de mama precoz, la paciente operada tiene que volver al hospital durante tres a cinco semanas para recibir radioterapia externa diaria, de lunes a viernes, sobre toda la mama. La RIO acorta ese camino: mientras la paciente sigue dormida en el quirófano, el equipo aplica una única sesión de radiacióndirectamente sobre el lecho tumoral, justo después de extirpar el tumor y antes de cerrar la herida.
No es un sustituto universal. Si el análisis anatomopatológico posterior detecta factores de riesgo adicionales en el tejido extraído, se completa el tratamiento con radioterapia externa, como en el esquema convencional. En palabras de Arantxa Campos, «nuestro objetivo es desescalar el tratamiento cuando es posible e intensificarlo cuando es necesario». Según la oncóloga, «la radioterapia intraoperatoria es una técnica cómoda para las pacientes y pionera en nuestro centro».
Esa «comodidad» se traduce en un dato operativo: la paciente cuyo tumor cumple los criterios de bajo riesgo sale del hospital con la radioterapia ya administrada. No vuelve cada día durante un mes al acelerador, lo que reduce desplazamientos, bajas laborales y fatiga acumulada. Es la misma línea que desde hace semanas atraviesa las piezas sanitarias de Aragón, como los bloqueos ecoguiados en cirugía de mama del Hospital de Barbastro, que buscaban reducir el uso de opioides en la misma intervención.
Quién puede beneficiarse en Aragón
El perfil de paciente candidata no es cualquiera que se opere de la mama. El estudio del Servet selecciona a mujeres con cáncer de mama precoz de bajo riesgo, candidatas a cirugía conservadora (la que respeta la mama y extirpa solo el tumor y un margen de tejido), mayores de 50 años o en situación menopáusica, y sin factores agresivos conocidos en el momento de la operación. Es un perfil que, en Aragón, se solapa cada vez más con la población del cribado poblacional: la comunidad ya convoca a las mujeres hasta los 74 años, y el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud acaba de aprobar bajar la edad de inicio hasta los 45.
La indicación se decide en comité multidisciplinar, con los equipos de Ginecología, Cirugía, Radiofísica y Oncología Radioterápica en la misma mesa. La paciente no «pide» la técnica: el comité comprueba si cumple criterios y plantea la opción. Fuera de ese comité no se aplica.
Diez años y 1.222 pacientes: qué dicen los resultados
El balance que el equipo UCMORA presentó en Málaga se apoya en la experiencia acumulada entre 2015 y 2025. Las cifras que recoge la comunicación premiada son tres:
- Más del 75% de las mujeres completó su tratamiento radioterápico durante la propia cirugía, sin necesidad de sesiones externas posteriores.
- En el 23% de los casos, el análisis definitivo de la pieza quirúrgica obligó a completar el tratamiento con radioterapia externa.
- La tasa de recaída local registrada en el seguimiento fue del 1,9%, un valor que los autores sitúan en línea con el obtenido por «otras estrategias terapéuticas consolidadas».
La fuente de estos datos es la propia comunicación de los investigadores, divulgada por el IIS Aragón y por Aragón Hoy tras el congreso. Ni la nota institucional ni los medios que la han recogido detallan el diseño del estudio (retrospectivo o prospectivo) ni el tiempo medio de seguimiento por paciente, dos variables que marcan la lectura de ese 1,9% y que habrá que precisar cuando se publique el trabajo en revista.
Como toda serie de un único centro, el estudio tiene límites: no es un ensayo clínico aleatorizado, y lo que mide es la experiencia real de un servicio, no una comparación cabeza con cabeza frente a la radioterapia externa. Los autores afirman que los datos «respaldan la seguridad y eficacia de la RIO en pacientes bien seleccionadas», y es ese matiz final ( bien seleccionadas) el que explica por qué la técnica no sustituye al circuito clásico, sino que le resta carga cuando el perfil lo permite.
Fuente: Hoy Aragón




