Un modelo in vitro del riñón humano

Un 10% de la población española está diagnosticada de enfermedad renal crónica en diferentes estadios. De estos 4 millones de personas, más de 50.000 necesitan diálisis o esperan un trasplante de riñón. Prevenir es esencial. Un proyecto de micromecenazgo ciudadano de la Universidad de Zaragoza y la plataforma pública Precipita busca desarrollar modelos que reproduzcan mejor la función y alteraciones del riñón, mediante la aplicación de microtecnologías, para emplearlos en la prevención de la enfermedad renal.

Dispositivo fluídico empleado para cultivar células renales en condiciones biomiméticas. La salud de las células se monitoriza en tiempo real gracias a un sensor de impedancia integrado en el dispositivo

En España, 6.000 personas entran cada año en terapia renal sustitutiva (diálisis o trasplante), con un coste de miles de millones de euros, un 2-3% del gasto en el Sistema Nacional de Salud.

Actualmente los modelos in vitro del riñón humano no reproducen el microambiente físico y químico del tejido renal. El proyecto ‘Microtecnologías para la prevención de la enfermedad renal’ pretende avanzar en el conocimiento de los procesos implicados en esta patología mediante modelos que, integrando biología celular con tecnologías de microfabricación, reproduzcan mejor la función del riñón y sus respuestas a los estímulos dañinos. Existe una importante demanda de este tipo de modelos para conseguir un desarrollo más eficiente de nuevos y más seguros fármacos y para reducir el empleo de animales de experimentación.

“Estamos desarrollando un modelo innovador para el estudio de la función y enfermedad renal. Combina el uso de células humanas con un ambiente que imita de manera mucho más fiel las condiciones físicas y químicas a las que están expuestas las células renales en un riñón humano. Para ello utilizamos dispositivos que incorporan estrategias de microfabricación”, señala Ignacio Giménez, investigador principal.

El objetivo a largo plazo es proporcionar una plataforma de medicina personalizada para evaluar la sensibilidad de un paciente concreto, por ejemplo, frente a un fármaco potencialmente tóxico para el riñón pero necesario para tratar su enfermedad.

Durante los próximos 12 meses se optimizará el modelo incorporando nuevas herramientas que permitirán conocer en detalle los cambios en la morfología celular, su metabolismo y su respuesta a conocidos fármacos con potencial toxicidad para el riñón, comparando los resultados obtenidos en dicho modelo con los de otros modelos in vitro.

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