Tiempo por paciente y empatía

Limitar el número de pacientes atendidos al día para garantizar un tiempo razonable para dedicarle a cada uno de ellos. Es la principal reivindicación de los médicos, tanto los que se han puesto en huelga –en Cataluña, en Andalucía o en Galicia– como los que no. Una atención más empática suele relacionarse con una mayor satisfacción del paciente, un mayor bienestar y un mejor seguimiento de los tratamientos. Además, la empatía podría proteger contra el vacío del médico ‘quemado’.

Consulta en el centro de salud Ensanche de Teruel

(En mitad de la consulta) “La señora Osorio interrumpe mis pensamientos sobre todo lo que tengo que tener en cuenta para decirme que la espalda le ha estado doliendo durante los últimos meses. Desde su punto de vista, este es probablemente el asunto más importante en nuestra visita. Mi instinto es levantar una mano y mantener a raya todas las interrupciones. No es que no quiera escuchar lo que ella ha dicho, sino que tengo la sensación de estar haciendo malabares con tantos pensamientos y que debo resolverlos todos antes de que se acabe el tiempo. Eso me mantiene en un estado de pánico moderado. ¿Qué sucede si me olvido de alguno? Intento escribir lo más rápido que puedo, pero cada vez que me pongo con el ordenador no estoy mirando a la señora Osorio. No quiero que mi paciente piense que el ordenador es más importante que ella, pero tengo que seguir mirando a la pantalla para obtener sus resultados de laboratorio, revisar su informe de mamografía, documentar el progreso de sus enfermedades, ordenar las pruebas, rellenar sus prescripciones”.

Médicos en huelga

Esta escena de tensión latente y bulliciosa era descrita por la médico Danielle Ofri en la revista ‘The Lancet’ en el año 2010. Unos años después, su esencia está en el centro de las huelgas de médicos que han empezado a salpicar España de punta a punta. En Cataluña, en Andalucía o en Galicia, los médicos de atención primaria (y algunos otros) han dicho basta. Entre sus reivindicaciones –mejorar sueldos y equipamientos, recuperar la dotación de personal carcomida por los recortes, reforzar su papel y la acción comunitaria– hay una central: limitar el número de pacientes atendidos al día y garantizar un mínimo de doce minutos para estar con cada uno de ellos.

La petición –o la exigencia–no es baladí, ni afecta únicamente a su propia salud laboral. Hace solo unos días se publicaban estas líneas en la revista médica más prestigiosa, ‘The New England Journal of Medicine’: “Se han hecho progresos reales, pero algo se ha perdido, algo que creemos que debe recuperarse. Lo que necesitamos, según nuestro punto de vista, es una medicina interpersonal. Esto no significa solo ser agradable, sino ser efectivo”.

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