¿De qué enferman los aragoneses?

Colesterol, hipertensión o problemas musculoesqueléticos, diagnósticos más frecuentes de los médicos de Familia de la Comunidad.

El reconocimiento médico de la empresa incluye varias pruebas.

Si se habla en general, la salud de los aragoneses es buena y la esperanza de vida es una de las más elevadas de España. Aun así, el propio envejecimiento, la despoblación y algunos estilos de vida negativos afectan al bienestar de los ciudadanos que acuden con frecuencia a su facultativo de cabecera. Solo en el 2010 se contabilizaron más de 11 millones de consultas en Atención Primaria, de las que un 58% fueron con el médico de Familia. Pero, ¿de qué enferman los aragoneses?

El listado de los diagnósticos más frecuentes en Atención Primaria dan una idea de las patologías más comunes atendidas en el nivel asistencial básico del Salud, al que acuden la mayor parte de los ciudadanos. Los trastornos del metabolismo de los lípidos (grasas) se sitúan a la cabeza seguidos a muy poca distancia de la hipertensión, que sufren alrededor de 250.000 aragoneses. Unas enfermedades que padecen por igual hombres y mujeres.

Entre los trastornos del metabolismo de los lípidos se enmarcan el temido y famoso colesterol, cuya incidencia está relacionada con la alimentación pero también a un componente genético, y los triglicéridos. “Estos últimos casi siempre se reducen aconsejando a los pacientes una dieta, ejercicio físico y la reducción de la ingesta de alcohol”, explica el presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen Aragón), Antonio Martínez. “Antes de recetar cualquier fármaco, antes se prueba con el cambio de hábitos de vida”, incide el facultativo, que admite que la hipertensión sí que está directamente relacionada con la edad.

Los aragoneses padecen también con bastante frecuencia dolencias musculoesqueléticos, que normalmente afectan a la espalda, el cuello, los hombros y las extremidades superiores, o lumbalgias. Patologías normalmente relacionadas con el mundo laboral y que causan gran parte de las bajas o incapacidades temporales. El tratamiento para algunas de estas enfermedades pasa por un periodo de reposo, pero otras precisan de cirugía. De hecho, el ex consejero de Sanidad Sebastián Celaya adelantó al principio de legislatura que su intención era agilizar estas intervenciones quirúrgicas al tratarse en muchos casos de gente joven que no puede trabajar.

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