Cinco consejos útiles para nutrir correctamente tus células

El modo en el que nos alimentamos puede influir de manera decisiva en la cantidad de energía con la que cuenta el organismo para aguantar bien el día.

Evitar alimentos altamente industrializados y apostar por los ‘de la tierra’ es muy beneficioso para las células

La cantidad de tareas que buena parte de la población soporta de manera diaria es, a menudo, excesiva. El colegio de los niños, actividades extraescolares, gimnasio, trabajo, papeleos, peripecias económicas… Una larga lista que suele obligar a hacer malabarismos para llegar a todo.

Aunque a menudo no se repare en ello, de entre todas las faenas existentes, una de las más importantes es asegurarse un buen combustible que cargue de energía y nutrientes a las células del organismo y ayude así a convertir el cuerpo en una fortaleza que aguante el día a día de manera apropiada.

La importancia de estas unidades microscópicas es enorme. En los últimos años, diversos estudios han revelado hechos como su capacidad de percibir su entorno mediante la detección de fuerzas o cuáles son los primeros pasos de las células adultas en el proceso por el que se convierten en células madre.

Hasta que se consoliden las técnicas punteras que permitirían, por ejemplo, estimular a las células para que regeneren tejidos, y nos familiaricemos plenamente con las nuevas células inmunes que pueden combatir las grasas, existen una serie de recomendaciones que te pueden ser muy útiles a la hora de fortalecer esta parte clave de tu organismo.

Evita alimentos muy industrializados: todos los alimentos procesados y refinados, como el pan blanco, la bollería industrial, los productos precocinados, los zumos procesados, los refrescos, el azúcar o el alcohol, no te hacen ningún bien. Tampoco es recomendable que pises muy a menudo los establecimientos de comida rápida.

– Prioriza los productos ‘de la tierra’: los nutrientes de alta calidad con los que cuentan los alimentos ‘de la tierra’ son los más convenientes. Los productos naturales (como los ecológicos o los veganos) son aquellos que tu cuerpo puede digerir fácilmente mientras le saca al mismo tiempo todas sus propiedades necesarias para su correcto funcionamiento.

 Incluye en tu dieta una amplia variedad: verduras de todos los colores, cereales integrales, frutas, frutos secos, semillas, legumbres, y una menor cantidad de carne, pescado, huevos, lácteos y dulces pueden ser determinantes para que vivas con las ‘pilas cargadas’.

– Ni tanto ni tan calvo: aprende a escuchar y a identificar cuánta comida necesita tu cuerpo. Un factor que dependerá de diversos aspectos: peso, altura, edad, ciclo vital, actividad física…

No a las dietas milagro: las modas alimentarias como las dietas milagro han hecho mucho daño, siendo aún una práctica que no ha cesado por completo. Generalmente vienen de la mano de campañas publicitarias poco fiables con grandes intereses económicos y una ausencia de interés real por tu salud. No les hagas caso.

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